Nov-2008. 

 

Veamos un ejemplo ficticio de como puede funcionar una permuta inmobiliaria.

Supongamos que Blanca posee un piso valorado en 300.000 euros y está interesada en cambiar a una casa un poco mayor. Si Blanca tuviera que esperar a vender su piso para, con el dinero de la venta, comprar una casa, debería colocar su vivienda en el mercado. En momentos en los que el mercado de venta está difícil, esto puede suponer una espera considerable.
Posiblemente Blanca tendría que esperar muchos meses para poder encontrar un comprador e incluso tendría que rebajar el precio.
Tampoco parece solución el pedir un crédito para comprar la casa de sus sueño sin antes vender su actual vivienda, puesto que es difícil conseguir créditos altos; y además sería muy arriesgado, pues podría encontrarse con la situación de que la venta de su piso se estancara y tuviese que afrontar el pago íntegro del crédito, y los gastos de dos propiedades.

Por otro lado tenemos a Tomás, con una preciosa casa valorada en 400.000 euros, y asfixiado por los pagos: vender su casa todavía es más difícil, puesto que el precio es  más alto que en el caso de Blanca.

Supongamos que Blanca y Tomás llegan a un acuerdo para intercambiar sus propiedades.

De este modo Blanca, que tiene que pagar 400.000 euros a Tomás por su vivienda, le entregaría la suya más 100.000 euros. Así es como Blanca consigue de forma instantánea vender su vivienda y, por 100.000 euros más, mejorar y comprarse una más grande, e incluso facilitará la financiación bancaria (el banco sólo prestaría 100.000 euros, lo que hace más viable la operación).

Por su parte, Tomás sigue teniendo vivienda (aunque más pequeña) y además dispone de 100.000 euros, que le puede suponer un pequeño desahogo económico y permitirle pagar deudas.